viernes, 17 de octubre de 2008

"100 PARTIDOS CON LA CASACA DEL FURGÓN



En el 2004 a un grupo de hinchas que sigue a F.C.Urquiza incondicionalmente desde hace muchos años, se les ocurrió reconocer a los jugadores que lleguen a los 100 partidos vistiendo la casaca del Furgón con una plaqueta recordatoria.
Comenzaron con José Pacheco, continuando con Lucas Fanuele, Luciano Passolini, Diego Piccirilli y Federico Lupani.

Esperemos sean muchos más los que se hagan merecedores de la plaqueta y dejen en los hinchas del Furgón un gran recuerdo como quienes ya la recibieron.

martes, 14 de octubre de 2008

NOS ESTAN QUITANDO LA IDENTIDAD


Como hincha, vecino y enamorado de nuestro querido Furgón es que me decidí a escribir estas líneas. Seguramente la desazón que siento cada vez que vengo al club es la misma que sienten todos ustedes. Es una gran frustración tener un predio tan grande y excelentemente ubicado como el nuestro y que esté desaprovechado como lo está, siendo innumerable la cantidad de actividades que se podrían desarrollar en él, sobre todo para los chicos del barrio, pero cada día que pasa el club está peor.

Fundado el 21/05/1950 y afiliado a la AFA en 1970 el club fue presidido por Don Carmelo Santoro por más de cincuenta años, luego comenzó a ser manejado por Guillermo Campos, sin que nadie lo elija ni lo vote, y actualmente quien presuntamente lo preside es Osvaldo Rolando, una persona que a los pocos meses de llegar al club como gerenciador se convirtió en quien maneja los destinos de la entidad, también sin ser votado por nadie.

Si bien el sueño de mi vida es ver ascender a F.C.Urquiza, hoy día lo que más me preocupa no son los malos resultados en lo deportivo, consecuencia lógica del pésimo manejo institucional que sufre el club desde hace varios años, sino el estado de abandono en el que se encuentra.

Hay un solo camino para comenzar a cambiar esta situación, y es que en forma urgente (no se puede ni se debe esperar más) se abra la inscripción de socios, ya que el club en estas condiciones va camino a la desafiliación, y lo que es peor, a desaparecer.

Tenemos la suerte que somos muchos quienes queremos contribuir para que el club mejore, desde vecinos, hinchas, jugadores, comerciantes, profesionales, etc. Por eso le pido a cada uno de los que leé esta nota que luche para que se abra la inscripción de socios, y les aseguro que las mejoras se van a notar antes de lo que creemos. Primero socios y luego vendrán las actividades culturales, sociales, el apoyo de los comerciantes de la zona, de las empresas... y la consecuencia de esto va a ser que los pibes del barrio tengan un lugar donde hacer deporte, los jugadores del plantel van a poder contar con un apoyo que hoy no existe, y todos vamos a recuperar la “identidad” que nos están quitando.


Escrito el 12/10/2008 por F.L.D.
Hincha y Vecino del C.A.C.y S.F.C.U.

FÚTBOL Y TRENES



FUTBOL EN LAS VIAS

Vías y goles, durmientes y gambetas, trenes y fútbol, romance porteño de origen inglés que recorre la ciudad y su conurbano. Ferrocarril Ferrocarril Oeste, Ferrocarril Midland, aquel equipo de Gimnasia y Esgrima La Plata de los años 30 apodado “El Expreso”, son algunas de las miles de estaciones de una cultura que amalgama la pasión por los colores y el amor a los trenes. En el Gran Buenos Aires cada barrio tiene su estación y, por supuesto, su cancha de fútbol.
Pero hay un club más ferroviario que otros. Milita en la Primera D, luce orgulloso el apodo de “El Furgón” y sus fanáticos se reconocen y distinguen del resto como “Los Furgoneros”. Su nombre: Ferrocarril Urquiza. Su emblema: una locomotora. Su estación: Villa Lynch, Partido de San Martín.
“Entendemos la envidia que, por varios motivos, nos profesan otros clubes. Entre otras cosas, somos el club más ferroviario del fútbol argentino”, sentencia Fernando Di Francesco, uno de los miembros de la barra “Los Mismos de Siempre”, leal al Furgón y a nadie más.
El pintoresco aunque descuidado estadio es un verdadero museo ferroviario viviente. Se trata de la única cancha del fútbol argentino construida con retazos de piezas de trenes. Lejos de almidonados palcos vip, los tablones de la “popu” son durmientes del Ferrocarril. El campo de juego, pelado y sin un centímetro de pasto, tiene el hollín propio de la cercanía con la estación, emplazada a no más de 30 metros. Cuentan que más de una vez los hinchas han acompañado con su mirada la trayectoria de una pelota que se estrella contra el techo de un tren parado en la estación como consecuencia de algún rechazo. Sus pequeñas torres de iluminación herrumbradas, atadas con alambres a postes de madera y sin focos son antiguas vías del Ferrocarril Central Buenos Aires.
Su mito de origen también es ferroviario. El club fue fundado el 21 de mayo de 1950, época de nacionalizaciones, por un grupo de trabajadores del Central Buenos Aires. Su camiseta, celeste y blanca rinde honor a los viejos colores de Ferrocarriles Argentinos.
Lamentablemente “El Furgón” vive hoy tiempos difíciles. Al igual que la industria ferroviaria sufre las consecuencias de décadas de desidia e inacción. Sus simpatizantes aseguran que se trata de un club casi fantasma. No hay elecciones, no está abierta la inscripción para socios y no hay actividades más allá del fútbol. Sin embargo, la cancha está de pie, con sus cicatrices y su dignidad desde 1916 año en la que fue emplazada y
según sus hinchas había sido utilizada por el Club Almagro.
Al que le interese pasar por esta reliquia ferroviaria puede hacerlo cualquier sábado que juegue el Furgón, en Cuenca y Laprida, Villa Lynch y de paso darse una vuelta por el Ferroclub Argentino que está pegadito a la cancha de la entidad más ferroviaria del fútbol argentino.



EN LAS MALAS Y EN LAS MALAS.

Los furgoneros como todos los hinchas del planeta se jactan de ser los más fanáticos e incondicionales. Un viejo apotegma de nuestra cultura tribunera explica que la lealtad se pone a prueba durante las derrotas y las malas campañas. Daniel Cmiel, furgonero de la primera hora tiene algo para decir: “Somos uno de los pocos clubes que nunca ascendió de la “D” pero con la diferencia que somos el equipo con más descensos en esta categoría. Eso quiere decir que deportivamente hablando somos el club más sufrido de la Argentina. O sea, nadie me va a explicar lo que es la lealtad por club”, exclama seguro. Su sueño es por lo menos ver al Furgón jugar un año en Primera C. “Una vuelta olímpica aunque sea en la D sería tocar el cielo con las manos”, se ilusiona Daniel.
Sin ánimo de derrumbar uno de los debates más apasionantes del nuestro fútbol, al parecer las pruebas son contundentes y demuestran cual es la hinchada mas fiel de nuestro país.


Escrito por el periodista Francisco Yofre y publicado en el diario Sur.

martes, 9 de septiembre de 2008

LOS VERDADEROS HINCHAS


Existe en Villa Lynch un club llamado Ferrocarril Urquiza que milita en 1ªD, la categoría más baja del fútbol argentino. Su historia deportiva no es demasiado exitosa sino más bien todo lo contrario; no sólo es uno de los únicos dos o tres clubes que jamás festejó un ascenso sino que cuenta con un récord nefasto: en 1986 la A.F.A. dispuso que, a falta de otra categoría a la cual descender, en 1ªD el último clasificado sufriera la desafiliación durante un año (para un club y sus hinchas es sin duda un descenso... a los infiernos: un año entero sin jugar); El Furgón, como le dicen sus simpatizantes, ya ha sido desafiliado por ese motivo seis veces. Cada vez, "Los Mismos de Siempre", su muy escasa pero más que fiel hinchada, ha esperado pacientemente para volver a alentar al equipo con toda su pasión. Uno de esos hinchas es un compañero de oficina y me prestó la grabación de una entrega del programa 13 tribus, dedicada a ellos. Lograron emocionarme y no puedo dejar de comentarlo.El programa, emitido por Ciudad Abierta, el canal que Macri va a eliminar del organigrama de su empresa de más reciente adquisición: C.A.B.A., comienza con él (mi compañero, no Macri) en mitad de la cancha describiendo las pobres pero dignas instalaciones y diciendo orgullosamente que es una de las mejores canchas del ascenso. Quienes estén acostumbrados a visitar bomboneras, fortines o gasómetros quizás puedan tomar para la burla su orgullo, pero hay que verlo en perspectiva; en esa cancha juega como local, por ejemplo, Central Ballester, porque perdió la suya. ¿La perdió en un remate judicial? Nada de eso: fue ocupada durante un receso veraniego y se construyeron en su predio viviendas precarias, conformando lo que es hoy la villa La Cárcova. Son cosas que pasan en este mundo, acá a la vuelta de la esquina, aunque no sean a menudo reproducidas por los medios.Desde la misma perspectiva vemos claramente las diferencias entre el comportamiento de estos hinchas y el del público que asiste a los grandes estadios, donde los individuos se transforman en un número más y se dedican a putear al plantel amparados en su temporal anonimato. Acá no hay anonimato posible, cada quien es cada quien sin renuncia a su propia identidad y son, literalmente, los mismos de siempre, esos que conocen a los jugadores y que los jugadores conocen. Ante el error no surge el insulto agraviante, sino el lamento compartido con el futbolista y el grito de aliento. Incluso el hincha puede llegar a cumplir un rol importante en el juego mismo, ya que desde su posición privilegiada puede, por ejemplo, avisarle a un defensor que le ganaron la espalda y probablemente, ante la ausencia de mayores interferencias sonoras, el tipo escuche y tome la marca: una maravilla.Mi compañero muestra también una enorme carpeta en la que, además de todos los recortes de los medios gráficos acerca del club, recopila las más detalladas estadísticas sobre el equipo desde su afiliación a la A.F.A. en 1970 hasta el presente. A falta de otras fuentes accesibles, él las armó artesanalmente luego de meses de asistir a la hemeroteca del Congreso y a la biblioteca de la A.F.A. para recabar la información necesaria. Es que ellos, este grupito de hinchas incansables, son los responsables de llevar las únicas estadísticas oficiales, de encargar y pagar una plaqueta para el jugador que llega a su partido número cien (recibida con asombro: el tipo, obviamente, no lleva la cuenta), de actualizar con sus colaboraciones la página que enlazo. Ellos, de manera nada figurada, son el club, en una medida en la que ningún hincha de una institución más grande podría serlo.Un párrafo aparte merecen las increíbles anécdotas que cuentan, como la de ese partido contra Atlas que, al haber sido postergado, se disputó luego de finalizada ya la temporada. Tuvieron que jugar desde el arranque con diez hombres porque... no lograron convocar a más jugadores; atajó un marcador de punta izquierda y debutó (a la fuerza) un pibe de 14 o 15 años. Para colmo, el árbitro no quería dejar jugar a uno de ellos porque no tenía las reglamentarias canilleras: la solución, efectiva en la emergencia, fue fabricarle unas de cartón corrugado recortando una caja de alfajores que encontraron por ahí.¿Por qué cuento todo esto? Simplemente porque creo que en este país, en donde las noticias sobre los procesos judiciales a Alan Schlenker o a Rafael Di Zeo no aparecen en la sección Policiales sino en Deportes, estos hinchas, los verdaderos hinchas, se merecen al menos un humilde homenaje. Son gente de barrio, laburante y honesta, que le pone el hombro incondicionalmente a su querido club de barrio sin pedir prácticamente nada a cambio... salvo, tal vez, ese gol tan oportuno que los salve de la séptima desafiliación y les permita, al año siguiente, seguir soñando con el ansiado y nunca logrado ascenso a 1ªC. Ellos festejarán ese gol con tanta o más euforia de la que otros reservan para festejar campeonatos año por medio, y de más está decir que está muy bien que lo hagan: nada más justo, nada más merecido que su alegría.



Escrito por 1+ elguinio