martes, 14 de octubre de 2008

FÚTBOL Y TRENES



FUTBOL EN LAS VIAS

Vías y goles, durmientes y gambetas, trenes y fútbol, romance porteño de origen inglés que recorre la ciudad y su conurbano. Ferrocarril Ferrocarril Oeste, Ferrocarril Midland, aquel equipo de Gimnasia y Esgrima La Plata de los años 30 apodado “El Expreso”, son algunas de las miles de estaciones de una cultura que amalgama la pasión por los colores y el amor a los trenes. En el Gran Buenos Aires cada barrio tiene su estación y, por supuesto, su cancha de fútbol.
Pero hay un club más ferroviario que otros. Milita en la Primera D, luce orgulloso el apodo de “El Furgón” y sus fanáticos se reconocen y distinguen del resto como “Los Furgoneros”. Su nombre: Ferrocarril Urquiza. Su emblema: una locomotora. Su estación: Villa Lynch, Partido de San Martín.
“Entendemos la envidia que, por varios motivos, nos profesan otros clubes. Entre otras cosas, somos el club más ferroviario del fútbol argentino”, sentencia Fernando Di Francesco, uno de los miembros de la barra “Los Mismos de Siempre”, leal al Furgón y a nadie más.
El pintoresco aunque descuidado estadio es un verdadero museo ferroviario viviente. Se trata de la única cancha del fútbol argentino construida con retazos de piezas de trenes. Lejos de almidonados palcos vip, los tablones de la “popu” son durmientes del Ferrocarril. El campo de juego, pelado y sin un centímetro de pasto, tiene el hollín propio de la cercanía con la estación, emplazada a no más de 30 metros. Cuentan que más de una vez los hinchas han acompañado con su mirada la trayectoria de una pelota que se estrella contra el techo de un tren parado en la estación como consecuencia de algún rechazo. Sus pequeñas torres de iluminación herrumbradas, atadas con alambres a postes de madera y sin focos son antiguas vías del Ferrocarril Central Buenos Aires.
Su mito de origen también es ferroviario. El club fue fundado el 21 de mayo de 1950, época de nacionalizaciones, por un grupo de trabajadores del Central Buenos Aires. Su camiseta, celeste y blanca rinde honor a los viejos colores de Ferrocarriles Argentinos.
Lamentablemente “El Furgón” vive hoy tiempos difíciles. Al igual que la industria ferroviaria sufre las consecuencias de décadas de desidia e inacción. Sus simpatizantes aseguran que se trata de un club casi fantasma. No hay elecciones, no está abierta la inscripción para socios y no hay actividades más allá del fútbol. Sin embargo, la cancha está de pie, con sus cicatrices y su dignidad desde 1916 año en la que fue emplazada y
según sus hinchas había sido utilizada por el Club Almagro.
Al que le interese pasar por esta reliquia ferroviaria puede hacerlo cualquier sábado que juegue el Furgón, en Cuenca y Laprida, Villa Lynch y de paso darse una vuelta por el Ferroclub Argentino que está pegadito a la cancha de la entidad más ferroviaria del fútbol argentino.



EN LAS MALAS Y EN LAS MALAS.

Los furgoneros como todos los hinchas del planeta se jactan de ser los más fanáticos e incondicionales. Un viejo apotegma de nuestra cultura tribunera explica que la lealtad se pone a prueba durante las derrotas y las malas campañas. Daniel Cmiel, furgonero de la primera hora tiene algo para decir: “Somos uno de los pocos clubes que nunca ascendió de la “D” pero con la diferencia que somos el equipo con más descensos en esta categoría. Eso quiere decir que deportivamente hablando somos el club más sufrido de la Argentina. O sea, nadie me va a explicar lo que es la lealtad por club”, exclama seguro. Su sueño es por lo menos ver al Furgón jugar un año en Primera C. “Una vuelta olímpica aunque sea en la D sería tocar el cielo con las manos”, se ilusiona Daniel.
Sin ánimo de derrumbar uno de los debates más apasionantes del nuestro fútbol, al parecer las pruebas son contundentes y demuestran cual es la hinchada mas fiel de nuestro país.


Escrito por el periodista Francisco Yofre y publicado en el diario Sur.

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